Estos días la religión vuelve a estar en todos los medios ya sea para reformar su asociación al estado, o porque la propia institución se da cuenta de que ha perdido competitividad frente a sí misma, principalmente.
España sigue siendo un país Cristiano–a pesar de la creciente inmigración árabe–. Sin embargo, cada ves son menos los que creen en la Iglesia Católica porque se ha convertido en algo innecesario para muchos de los que eran fieles obligados de niños. Sus servicios ya no son tan útiles ni obligatorios y eso refleja en la reducción de fieles dispuestos a apoyar su causa.
Como una empresa privada, la Iglesia ya está ideando su plan de acción para recuperar a los adultos que fueron bautizados y que pasan olímpicamente de la Iglesia. Esta institución no cuenta con que ciertas creencias son casi inamovibles y cuando un fiel decide dejar de serlo dar marcha atrás es casi imposible.
Al parecer la televisión China estaría preocupada de que las retransmisiones de los Juegos Olímpicos sean pirateadas y distribuidas infringiendo la propiedad intelectual de las mismas.
Y no deja de ser irónico que justo en el mercado donde parece no existir ninguna ley que proteja la propiedad intelectual, especialmente si esta proviene de otros países, se tema ahora porque alguien les arrebate la suya.
Si hay que darle un consejo a China es que no se preocupe demasiado por su propiedad intelectual y que siga con su modelo de replica indiscriminada, pues la innovación no es el fuerte de este país, y sin embargo en la imitación no sólo son unos maestros, sino que además les está propulsando a ser en el futuro la mayor fuerza económica del mundo.
La mayoría de políticos tienen un factor común: el ansia de poder y notoriedad. Este ansia viene en muchos casos además acompañada de una ferviente creencia de que se ha sido tocado por una varita mágica, un don especial para saber lo que está bien y mal, y lo que es mejor o peor para el resto del mundo.
Qué Chávez ha contribuido con las FARC no debe ni alarmar ni sorprender demasiado, pues históricamente gobiernos externos a ciertos países han apoyado a insurgentes o guerrillas que estaban enfrentados a un poder establecido. Los lazos de Colombia con Estados Unidos son un claro motivo para sospechar que Chávez apoya a las FARC; en teoría no hay duda y en la práctica cada vez hay menos dudas.
Pero nadie puede dudar de los lazos cuando es el propio Chávez quien consigue la liberación de secuestrados de las FARC y lo anuncia a los cuatro vientos con entrevistas tipo “reality TV” que dan la vuelta al mundo.
Tampoco se debe dudar que para negociar con un grupo armado hay que tener contactos periódicos y para conseguir algo de ellos, hay que ofrecer algo a cambio. En este caso, siendo un grupo revolucionario–algo que Chávez lleva en la sangre–lo único que ansían son armas y/o dinero para conseguir su objetivo.
… cuidado con esa granada, joder!! ¿Cómo es posible que un soldado tenga acceso a servicio telefónico comercial en medio de una guerra?, donde se supone el ejército debe tener controlados a todos sus soldados, especialmente sus comunicaciones con el exterior, pues estas pueden causar una catástrofe.
La noticia no es la curiosidad de que un chaval de 22 años llamara a sus padres en medio de un tiroteo, sino el hecho de que tuviera acceso a hacerla no habla muy bien de la seguridad con la que se mueve el ejército en Afganistán y de los protocolos utilizados para proteger a las fuerzas armadas allí destinadas del enemigo y de ellas mismas, especialmente si la llamada se realizó desde un teléfono satelital del ejército.
Por otro lado, el incidente habla muy bien del servicio telefónico en ese país si la llamada se hizo desde un móvil, pues no sólo indica que la guerra no ha podido con la infraestructura de telecomunicaciones sino que además el proveedor local del servicio ofrece un muy buen servicio.
Por “X” o “Y” somos partidarios de que el gobierno distorsione lo menos posible la economía dejando que sea la competitividad la que marque que industria y quien gana o pierde en el juego del “monopoly”. Pero tampoco parece justo que Solbes ahora le diga al sector inmobiliario que pague sus excesos reajustándose a sí mismo, pues es descalabro durante ese período ajuste va a significar una gran golpe para miles de personas.
Es cierto que el sector inmobiliario ha realizado excesos en los ultimos años–y benditos han sido–, pero no es menos cierto que esos excesos han generado mucha riqueza de forma fácil que al poder político le ha venido de miedo para decir que su gestión económica era la acertada. Ahora que va mal, la culpa es de quien nos ha dado de comer en la última década. Ya se sabe como se acaba cuando muerdes esa “mano”.
Aquí el problema rádica justo antes y la intervención gradual se debía haber dado durante el boom del ladrillo. El gobierno debe evitar que se generen burbujas especulativas que lleven a la economía a desequilibrarse ¿o es que ingenuamente se pensaba que ese “boom” era eterno?
Si sólo el 50% de las ofertas de viajes que vemos en Internet fuesen falsas, estaríamos todos dando saltos de alegría de los mega ofertones que se pueden llegar a encontrar. Si bien es cierto que se encuentran gangas todas esconden gastos añadidos que no se anuncian a simple vista como por ejemplo la facturación de maletas o tirarse un pedo en el baño del avión, todo lo que sea sentarse en tu asiento tiene un extra.
Bruselas dice que ha tenidos que actuar contra uno de cada tres portales de Internet por publicidad engañosa, cuando deberían matizar diciendo que han entrado al trapo con las que se pasaban tres pueblos y medio con su publicidad engañosa, pues si fuese por ello deberían haber tirado de las orejas del 100% de una forma u otra.
Lo peor es que no son sólo los portales “truchos” los que juegan a engañarnos, sino que las grandes compañías como Iberia y Spanair han debido modificar su publicidad en su sitio web.
¿Qué diferencia hay si yo le dejo una película a un amigo y se la doy en mano a si se la mando a través de Internet? ¿hay diferencia si en lugar de dejársela a un amigo se la dejo a un desconocido? Está claro que Internet es una revolución pues sólo así se explica que el poder jurídico establecido apoye a otro poder: el mediatizo en formato Hollywood. Sólo así se explica que los poderes establecidos tradicionales quieran frenar la innovación que supone Internet por no saberse adaptar a ella. Lo que no saben es que las revoluciones siempre triunfan y es mejor adaptarse a ellas que enfrentarse.
La justicia penaliza a un P2P sin vitales constantes a pagarle a Hollywood 71 millones de dólares, como si el gremio cinematográfico estuviese padeciendo la crisis alimentaria que vive el planeta.
Compartir artículos digitales a través de Internet establece un nuevo barómetro sobre lo que es bueno, mediocre o malo. Abre la puerta a que sea el usuario el que ponga el valor a los productos. La distribución de contenidos digitales, entre otras cosas, hace que el costo de la distribución tienda a cero al igual que la creación de copias digitales. Sí este costo, tiende a cero, ¿por qué los precios de muchos de los productos digitales que vende Hollywood a través de Internet se mantienen?
Europa y Estados Unidos son sociedades que están tendiendo a la obesidad a una velocidad que ni siquiera es proporcional con el nivel de pobreza o falta de alimentos en el mundo en vías de desarrollo. Los biocumbustibles, los grandes culpables de la crisis alimentaria, una vez más son sólo el síntoma que ha destapado toda una enfermedad mundial: la ineficiente distribución de los beneficios obtenidos por los recursos naturales.
No es cuestión únicamente de biocombustibles, pues antes de esta crisis, el mundo ya estaba en crisis. Antes de esta farsa en África la mayoría de la población vivía en extrema pobreza o pobreza–imagínense en que términos hay que referirse para describir su situación. Durante y después de esta pantomima del Banco Mundial–del cual me fío muy poco–la situación seguirá siendo dramática en el 70 por ciento del planeta. A la vez, los fondos que ahora solicita este organismo, en su mayoría, se perderán en su propia maquinaria burocracia, como viajes, hoteles de lujo, dietas y salarios millonarios.
El problema no son los biocumbustibles, el problema son las políticas proteccionistas a agriculturas ineficientes, el vicio consumista de occidente y agencias internacionales intermediarias con políticas muchas veces más que dudosas.
Ayer ya hablábamos de la “no necesidad” de que los medios de comunicación nos metan el dedo en la llaga con las atrocidades ajenas, ni nosotros aprendemos nada ni con eso prevenimos que haya criminales de esa magnitud. Es más, podríamos hasta decir que publicitando tanto a estos individuos generamos copycats que además de perturbados quieran sus momentos de anti gloria en los medios.
Ahora le toca el turno al asesino de Mari Luz y unas declaraciones aberrantes que se publican como titular para que, una vez más, se nos revuelvan las tripas sin necesidad, pues ya sabemos que este villano podría no ser un humano–pues la escasez de empatía debería hacernos perder ese honorable título–y nuestros niveles de empatía no sólo no aumentan sino que hasta disminuyen con el horror y odio que podemos llegar a sentir.
Ayer se vivió el último episodio emocionante del campeonato nacional de liga. Los eternos rivales se enfrentaban una vez más y, aún estando el título decidido, la pasión de unos y otros era intensa, muy intensa. En Madrid hoy la alegría se desborda y en Barcelona el pesimismo más oscuro rodea al aficionado culé.
Es curioso como los aficionados parecen demandar que el fútbol sea una ciencia, cuando es un deporte predecible en su ámbito general e impredecible en sus detalles. No hace mucho eran los aficionados del Barcelona los que cantaban y se paseaban por su cuidad en un autobús como héroes nacionales de no se sabe qué nación. Incluso en el estadio Santiago Bernabeu, no hace mucho sus aficionados se ponían en pies para aplaudir al equipo rival: el Barcelona.
Siendo esto así, un deporte cuyos misterios científicos están más que sabidos pues sabemos que sus células totalmente inestables crean la estabilidad general, abogamos por encarar a este deporte de otra forma. Una forma donde perder no sea una tragedia sino un orgullo, pues perder es parte de la esencia del deporte, y aprendiendo a perder, no sólo se aprende a ganar, sino que además no dejaríamos que una derrota altere nuestro ánimo hasta tal punto que nos genere conflicto con el vecino, la novia o el perro.