Desde pequeños nos enseñan que mentir es “malo”. Sin embargo, de adultos vamos decidiendo cuando una mentira es necesaria. El barómetro se descontrola en algunos–los políticos por ejemplo–y otros lo mantienen bajo control. Lo que está claro es que el nivel de honestidad no domina en la balanza con claridad.
Y en estas, nos viene el operador de telefonía móvil Coreano, KTF, a comercializar un servicio de video llamada que permite detectar patrones en el tono de voz y algunas variables más para determinar si la persona al otro lado de la video llamada miente o no nos presta atención.
Esta solución es o milagrosa o una tomadura de pelo como los horóscopos en los números premium. Si es un milagro, que Dios nos pille confesados. Y si es una tomadura de pelo mejor que se quede en una anécdota coreana y que no la exporten y acabe en nuestros parajes.





