La paranoia que les está dando a los fabricantes de dispositivos desde que se lanzara el iPhone de Apple empieza a tomar tintes dramáticos a medida que van saliendo dispositivos que en lugar de mejorar el iPhone intentan parecerse al máximo para confundir al usuario entre el de verdad, el iPhone, o las imitaciones, todas las chorradas que están haciendo el resto de fabricantes.
HTC acaba de lanzar el nuevo dispositivo HTC Touch Diamond, un dispositivo que intenta precisamente lo que acabo de comentar, confundirnos entre si debemos comprar el original o esta versión que además viene con el sistema operativo de Microsoft Windows Mobile. Si es que hasta la presentación en la página web de HTC imita, plagia, sería el término adecuado, la presentación que hizo Apple de su teléfono.
Podrían dejar de touch nuestros webs y olvidarse del iPhone e intentar innovar, porque tiene que haber otros caminos que imitar todo el día al iPhone.
Categorías: Ciencia y Tecnología
Si antes publicamos el anterior post, antes encontramos datos que apuntan que España cuenta con un déficit de 30.000 ingenieros de telecomunicaciones, trabajo por el cual se requiere un titulo universitario y suele venir acompañado de buen salario, unos 25.000 euros anuales más beneficios adicionales, y todo eso de salida. Es más, el déficit es tan elevado que muchos de los universitarios encuentran trabajo incluso antes de finalizar sus estudios. Eso sí, es una de las carreras más chungas que existen.
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Un nuevo estudio desvela que el número de universitarios está cayendo en España. Al parecer, los estudiantes detectan que ser universitario no tiene la recompensa esperada una vez finalizados los estudios. El artículo menciona curiosamente que cursar estudios universitarios es largo y tedioso, y que los jóvenes no están por la labor si la recompensa no es satisfactoria a nivel económico. Vamos que nos reafirmamos: los jóvenes no quieren pegar ni golpe.
Esta interpretación que hacen los jóvenes actuales, no es nueva. Ya hace décadas que muchos de los universitarios sabían que sus estudios no les iban a llevar muy lejos a nivel laboral ni económico. Desde estudiantes de medicina hasta estudiantes de carreras que siempre han sonado semi absurdas como filología árabe.
El entorno en sí no ha cambiado tanto, pero sí la mentalidad de los nuevos jóvenes. Antes ser universitario denotaba un status social porque se valoraba el esfuerzo de estar varios años dedicado a aprender una disciplina. Hoy en día, este aspecto va perdiendo su valor, porque lo único que parecen querer las nuevas generaciones son retribuciones inmediatas y de elevado valor. Es decir, ya no es una vocación ir a la universidad sino una mera inversión financiera.
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