
Se puede ser muy gráfico, pero no tanto como un grupo de investigadores que han detectado que los celulares de los médicos y enfermeras que trabajan en hospitales llevan tantas bacterias como las que se obtendrían de meter la cabeza en un váter guarrindongo.
Este estudio, que se ha realizado en el Reino Unido, complementa otro en el que se aseguraba que la mayoría de los habitantes de esa región utilizan su celular cuando están sentados en la taza —en realidad ese descubrimiento aplica en todo el mundo —. El problema es que ni médicos, ni enfermeras, ni usuarios lavan su celular durante la vida útil del dispositivo, nunca, ni una sola vez.
Algunas de las bacterias que se han encontrado en los móviles estudiados son mortíferas. Con lo que entre la posibilidad de que el móvil provoque cáncer, las bacterias asesinas y los disgustos que te dan algunas facturas, el móvil es casi un arma de destrucción masiva en toda regla.